“¡Jefe! Yo también corro”

“¡Jefe! Yo también corro”

Fuente:  marca.com (VER NOTICIA)

Se llama Jesús y nació en el mismo pueblo que el ‘Chava’ Jiménez: El Barraco. Aunque, después de un tiempo instalado aquí, entremezcla ya su acento abulense con un deje y un talante típicamente canarios, que ha mimetizado de manera natural. Hace unos años, se enamoró de una conejera que conoció en Península y dio el salto a Lanzarote, donde trabaja ahora como vendedor para iLanza, la casa Hyundai de la isla, que está hermanada literalmente con Lanzawagen -su homóloga del Grupo VAG-, propiedad, asimismo, de José Falcón. Valedero en la sombra del piloto más talentoso que ha emergido entre los volcanes de por aquí: Yeray Lemes (campeón de España de tierra en 2009, subcampeón del Mundo júnior cuatro años después).

El empresario canarión, progenitor de Emma Falcón -piloto del Europeo desde la temporada pasada-, convocó el pasado año, respaldado por Skoda Canarias, una copa de iniciación, compuesta por seis rallies sobre asfalto, y otros tantos en tierra, distribuidos entre Lanzarote y Fuerteventura. Las dos islas donde ha focalizado su actividad comercial.

Después de designar como coordinador a Roberto del Rosario, alma máter de aquellas insignes ediciones de la Carrera de Campeones que se celebraron en los noventa por Las Palmas, el artífice del campeonato encargó a los mecánicos de una de sus concesiones construir, con una configuración casi de serie, catorce unidades del Fabia 1.2 TSI, más otro coche laboratorio, ligeramente más preparado, para su pupilo actual, Kevin Guerra; aspirante al título de la Copa Kobe Motor, que puntúa para el campeonato de España.

Al acabar el proceso, se estableció un precio de adquisición por cada coche cercano a 20.000 euros, que incluía también la vestimenta ignífuga, las carpas de asistencia, los neumáticos para toda la temporada, y, a su vez, las cuotas de inscripción a cada prueba. Además, el comité organizador decidió, curiosamente, incorporar al reglamento una penalización por experiencia previa en rallies, de manera que a los pilotos que ya hubiesen corrido anteriormente se les impuso durante el campeonato un segundo por kilómetro al término de cada tramo. Todo, en aras de incentivar la participación de pilotos neófitos, o procedentes de otras disciplinas, como fue el caso del vencedor de la primera edición, Alberto Valiente. Un chico de 18 años, explosivo sobre asfalto, que venía de hacer karting.

Como él, varios chavales del archipiélago se animaron también a debutar a través de la Copa Skoda. Lo que no podía vislumbrar hace un año el empresario que ideó el campeonato era que uno de los Fabia que construyeron sus chicos acabaría llevando como tripulante a uno de los empleados con los que trabaja cada día…

Estreno en el Nacional

“¡Jefe! Yo también corro”, espetó un día Jesús a Falcón. Después de meses ‘calentándose’, una tarde se puso a hacer números al salir de iLanza, y, ni corto ni perezoso, se tiró para delante.

Con pequeñas aportaciones de algún patrocinador, y el respaldo de su chica y de su cría, decidió aprovechar la oportunidad que le había brindado el destino, a casi dos mil kilómetros de su tierra natal, de trabajar en un concesionario donde los rallies, su gran pasión, son temática cotidiana, para cumplir, por fin, el sueño que había evocado desde crío -el mismo que persigue ahora, también, su hermano menor-: verse con el caso puesto a la salida de un tramo, delante del cronometrador, aguardando la cuenta atrás.

Contagiado por la ilusión de su compañero, el jefe de mecánicos de Lanzawagen, Aitor Cambeiro, otro canario de adopción, con cierto bagaje como copiloto, decidió subirse a la derecha de su colega para comenzar juntos una entrañable andadura, que comenzó el pasado sábado, en la tercera cita del Nacional de tierra, nada menos: el Rally Isla de los Volcanes, donde Jesús se dio la satisfacción de compartir lista de inscritos con uno de los pilotos a los que más ha admirado siempre; antes, incluso, de mudarse al archipiélago: el ‘conejero volador’, Yeray Lemes, con el que trabó amistad desde que recaló en Lanzarote.

Pese a la dureza de la carrera, de los macizos pedruscos volcánicos que alfombraron los tramos, el abulense tuvo más suerte que su admirado piloto, completando la prueba, además, en una satisfactoria séptima plaza de la Copa Skoda. Un resultado estimulante para él y su acompañante, con el que, a partir de ahora, se afanará diariamente, durante el receso del café, para cavilar a pachas cómo evolucionar y rebajar segundos en cada rally.

Fuente:  marca.com (VER NOTICIA)

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